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Breve Historia de la Población Caupolicán de Iquique

(1957-2017)

Por Aníbal Valenzuela Sepúlveda
Sociólogo y dirigente Junta de Vecinos Caupolicán.

 

Corría el año 1957 y dos hechos marcan la historia de aquel entonces, por una parte las salitreras Iris, Mirasol, Granja y Centro Lagunas, pertenecientes a la firma Urruticochea del denominado Cantón Lagunas terminaron definitivamente su producción, al igual que Santa Rosa de Huara ubicada en el norte de la pampa (Guerrero, 2002). Por otra parte los vecinos de Iquique comienzan a organizarse en los “Comité de familias sin casa”, según el diario El Tarapacá del día 10 de enero 1957 se realizó una reunión en la Escuela N° 4 entre el Comité dirigido por Dagoberto Valencia, el Alcalde José Rodríguez Larraguibel y seis regidores. En la oportunidad el alcalde propuso la construcción de viviendas en los terrenos situados en las inmediaciones del Buen Pastor.

Imagen 1

 Imagen N° 1: Titular en portada del diario El Tarapacá del 8 de enero de 1957

El cierre de dichas salitreras provocó una fuerte migración desde la pampa hacia el puerto de Iquique lo que rápidamente provocó una gran demanda por la vivienda, la que se sumó al deseo de cientos de familias que ya vivían en Iquique y que se habían organizado en los ya mencionados “Comité de los Sin Casa”.

El 14 de junio de 1957, aprovechando la ausencia del alcalde titular y la renuncia del director del Departamento de Obras Municipales, el regidor Pedro Salazar Ansaldo, alcalde subrogante, Dagoberto Valencia y el presidente de la Cut, Arturo Carvajal, procedieron a entregar terrenos a 139 familias deslindando los sitios con empleados municipales, entre ellos los correspondientes a la actual población Caupolicán. Los sitios tenían la extensión de 5 metros de frontis por 20 metros de fondo.

El 15 de junio de 1957, en una carpa, se fundó la Junta de Vecinos de la población Caupolicán y sus familias ocupantes habían aumentado a 379, producto de una invasión que se produjo al pasarse la voz que se podía adquirir terrenos sin más trámites. El Tarapacá del 17 de junio de 1957 recoge así esta noticia “240 familias invadieron sitios para construir una población”, catalogándola como la “más grande población callampa que se levantará en la ciudad” y agrega “los vecinos sin casa opondrán resistencia a cualquier acción en su contra”. Según Francisco Pinto (1988:13), con este acontecimiento “comenzó el problemita de las tomas en Iquique”. Este episodio fue anterior a la “toma de sitios que dio origen a la Población La Victoria, el 30 de octubre de 1957” en Santiago (Garcés, 2011)

La población Caupolicán está ubicada en el extremo sur oriente de la ciudad, las primeras familias se ubicaron desde José Joaquín Pérez hasta Libertad la mayoría de ellos eran pescadores artesanales cansados de vivir en conventillos (Pinto, 1988) y otro grupo grande fueron los pampinos de Santa Laura, Peña Chica, Don Guillermo, San José, etc. Pinto nos relata una interesante anécdota “un día, un grupo de familias de pampinos venía llegando a instalarse a la ciudad, ya que en la pampa no había trabajo y no querían estar como las lagartijas, tomando sol todas las mañanas, y se encontraron con que todas las casas de Iquique tenían banderas negras. Lo primero que se les vino a la cabeza fue que al parecer había ocurrido una tragedia tan grande que cada casa tenía un muerto. Fue el tiempo de las banderas negras, moría el salitre y moría Iquique, las banderas eran una nueva manera de protestar para que las autoridades de la capital se preocuparan un poco de las provincias” (Pinto, 1988).

Los límites de la población Caupolicán en sus inicios fueron los siguientes: hacia el norte la Iglesia del Buen Pastor, hacia el este la pista de aterrizaje de la Lan (Línea Área Nacional), hacia el oeste el cerro y hacia el sur un extenso arenal. La antigua huella que conectaba el Buen Pastor con el sur hacia Playa Brava dio origen a su calle principal, Genaro Gallo, la que junto a Lincoyán, son las arterias en donde se constituyeron las hileras de carpas y cierres precarios. El territorio que estos pobladores habían conquistado se caracterizaba por lo árido y lo inhóspito, mezcla de arenal y canteras. En este espacio físico la gente comienza a levantar sus viviendas “todo ello bajo la óptica de la autoconstrucción y sin ningún tipo de planificación” (Guerrero, 2007), “para lo cual se han organizado pagando una cuota inicial de cinco mil pesos destinados al pie común que dan en la barraca del señor Antonio Sciarafia, obteniendo así la madera necesaria para la iniciación de sus respectivas casas” (El Tarapacá, 17 de junio de 1957, página 5).

Imagen 2 Imagen N° 2: Vista de calle 9° Oriente (Arturo Pérez Canto) tomada desde las canchas de la LAN, hoy Héroes de la Concepción.

La entrega de terrenos y posterior toma de la Caupolicán causó una gran repercusión a nivel de la administración municipal y gubernamental, se sucedieron las reuniones entre las autoridades y los representantes de los vecinos, como nos lo cuenta una crónica de El Tarapacá “dar una solución urgente a los problemas de la población “Caupolicán” y frenar el crecimiento de las poblaciones callampas, se acordó en la reunión celebrada ayer en el despacho del Intendente de la Provincia la que contó con la asistencia del Alcalde y varios jefes de reparticiones públicas de la ciudad” (26 de febrero de 1960, página 5). La principal demanda de los vecinos era que los terrenos, al no estar urbanizados, no contaban con los servicios básicos de agua potable, energía eléctrica, ni alcantarillado, situación que hacía muy precaria la vida en esta neo población, con el riesgo permanente de pestes y enfermedades. No obstante las reuniones, no siempre se llegaba a los resultados esperados por los vecinos, razón por la cual las marchas eran un recurso permanente y es aquí donde aparece uno de los rasgos del ethos pampino, como lo expresa don Segundo Vilca “éramos pampinos de lucha”.

Para el año 1960 la prensa informa (El Tarapaca, 16 de febrero de 1960, página 5) que en la población Caupolicán viven más de cinco mil personas una cifra enorme si pensamos que en el censo del año 1952 la población de la Comuna de Iquique es de 40.934 habitantes creciendo para el censo del año 1960 a 50.655 habitantes. Es en este mismo año cuando comienzan a aparecer nuevas organizaciones comunitarias y religiosos tales como el “Comité de Bienestar” y la “Capilla Caupolicán” (hoy Cristo Rey), esta última dependiente de los padres franciscanos belgas de la Iglesia San Francisco.

El “Comité de Bienestar” presidido por el vecino Osvaldo Hidalgo, surge al margen de las acciones realizadas por la Junta de Vecinos. “El señor José Massilli, expresó que el programa por el momento del Comité de Bienestar era la de obtener materiales para arreglar algunas calles que hicieran expedito el tránsito de los vehículos” y agregó “este problema es tan grave que los médicos no llegan hasta las calles 10, 11, 12 y 13 Oriente, pues en varias oportunidades sus vehículos han quedado enterrados. Lo mismo ocurre con la ambulancia, vehículo que no concurre, por las razones indicadas, cuando se le llama” (El Tarapacá, 16 de febrero de 1960, página 5).

En relación a la “Capilla Caupolicán” es sintomático que hasta el año 1967 lleve el nombre de la población y puede ser interpretado como una manera de plena identificación que los primeros miembros de esta comunidad tienen con el territorio debido a dos razones: habían llegado de la pampa y habían participado de la toma de los terrenos. Es así que el 20 de noviembre de 1960 en la Capilla Caupolicán se formó una directiva pro construcción del templo la que quedó presidida por don Oscar Vergara, un vecino nacido en la salitrera Cala Cala y que había llegado a la población proveniente de la salitrera Peña Chica.

El 5 de noviembre de 1961 el comité pro construcción cumple su objetivo y se inaugura la Capilla Caupolicán, la vocación misionera y difusora de los padres franciscanos nos ha dejado para el recuerdo un “volante” el cual transcribimos a continuación:

Inauguración de la Capilla
Con Misa de Campaña en
“Población Caupolicán”

El domingo 5 de noviembre a las 11 hrs. se efectuará una GRAN PROCESIÓN por la Población, con banda de músicos, el anda de Nuestra Señora del Carmen, terminada la cual oficiará una MISA DE CAMPAÑA, frente a la Capilla, con alocución de su Exc. Sr. Obispo.

Te invitamos también asistir al bello MES DE MARÍA, que pronto empezará. Miércoles 8 de Noviembre a las 9 de la Noche.

Padre de familia, manda a tu hijo al CATECISMO en preparación al día de su Primera Comunión el 8 de Diciembre en la Capilla, a las 7 de la tarde. Concede a tu hijo su día más feliz.

¡Pobladores, cumplid con vuestros deberes católicos! ¡Asistid a la Santa Misa, cada día Domingo a las 9 de la noche!

CITA DE ESPERA

Calle Lincoyán 1746, entre Unión y Libertad.

Padre Franciscano

Imagen 3 min

Imagen N° 3: Construcción de la Capilla Caupolicán, en calle Lincoyán.

Como ya se ha dicho debido a su origen pampino la población Caupolicán también comienza a caracterizarse por una importante presencia de bailes religiosos devotos de la Virgen del Carmen de La Tirana. Es así que el 15 de agosto de 1961 se funda en la cuadra Lincoyán 17 la Sociedad Religiosa Morenos de Ali Baba y algunos años después el 3 de octubre de 1965 la Sociedad Religiosa Gitanos de Santa Rosa. Pero hubo un baile que fue fundado en Peña Chica, el 21 de mayo de 1952, los “Pieles Roja de Peña Chica” los que una vez cerrado este campamento su caporala, doña Juana Taucare, se radicó en calle José Miguel Carrera con Galvarino donde el baile sigue funcionando, ensayando en la calle y celebrando sus aniversarios en la Capilla Caupolicán (hoy Cristo Rey).

También en la población Caupolicán hubo espacio para el deporte es así que el 22 de febrero de 1962 de formó el Deportivo Caupolicán, club de futbol que contaba con una rama masculina y otra femenina. La gran mayoría de los jugadores de este deportivo son la de la población y especialmente el equipo femenino lo conforman mujeres de las calles Colo Colo 16 y Genaro Gallo 17. Una de las integrantes nos comenta que la bandera de deportivo fue confecciona por ellas mismas y fue bordada con “hilos de oro” lo que demuestra la importancia que estos símbolos tienen para los jugadores/as.

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Imagen N° 4: Equipo Femenino Club Deportivo Caupolicán. Nótese la bandera.

Posteriormente el año 1965 se funda el Club Social y Deportivo Jorge Fuenzalida. No obstante este desarrollo organizativo las condiciones sociales de “La Caupolicán” hacia el año 1963 no han mejorado, así queda de manifiesto en una columna publicada en El Tarapacá el 15 de febrero por el Mayor Santiago Polanco N. cuyo título es muy decidor: “Ayudemos a La Caupolicán”, en esta columna el Mayor describe y denuncia:

“La gente de la parte baja de Iquique no sabe, no se imagina como viven sus compatriotas de las poblaciones en el extremo oriente de la ciudad, en casuchas fabricadas sin comodidad alguna y amontonados a veces de a cinco o seis en una sola pieza. En la “Caupolicán” viven cerca de cuatro mil personas y los hombres de cada familia quedaron cesantes cuando paralizaron las oficinas salitreras. Afortunadamente el actual auge industrial de Iquique absorbió el trabajo de casi todos y tienen por lo menos para comer ellos y sus familias” y continua “visitamos hace poco la extensa población, invitados especialmente por la directiva del Comité de Bienestar Social, que preside el dinámico e incansable Osvaldo Hidalgo Pizarro. Cientos de niños juegan en las tierras de cada cuadra, porque ahí no hay más que tierra en las calles sin veredas. Afortunadamente consiguieron agua potable y alumbrado y si le pusieron el nombre de Genaro Gallo a una calle fue en agradecimiento a un ex Alcalde iquiqueño Francisco Gallo, que mucho los ayudó en sus necesidades mínimas y que los pobladores recuerdan siempre con cariño” ( El Tarapacá, 15 de febrero de 1963, página. 3).

La columna del Mayor Polanco, tiene por finalidad apelar a la solidaridad de los iquiqueños para terminar la edificación de una escuela que se levanta en un “terreno de 30 metros por 80” “y su ubicación muy hermosa, en Manuel Rodríguez con 11 Oriente”. La construcción de esta escuela vendría a suplir el déficit educacional de la época razón por la cual la mitad de los niños de la población no habían asistido a la escuela ese año.

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Imagen N° 5: El Tarapacá 16 de febrero de 1963

Como en todos los inicios la Población Caupolicán presenta muchas necesidades: urbanización, vivienda, educación, etc. sin embargo, como ya lo hemos adelantado, esto no obsta para que los vecinos desde un primer momento se organicen en entidades de todo tipo: junta de vecinos, clubes deportivos, bailes religiosos, comunidad religiosas, agrupaciones artísticas, etc. Este denso tejido social hace posible que “La Caupolicán” se erija como un barrio, tal vez no similar a los barrios iquiqueños de comienzos de siglo XX, pero si uno que “garantiza una existencia apacible y segura, que nos protege contra la turbulencia y las amenazas del mundo que subsiste más allá de sus límites. En torno a la idea del vecindario gravitan cálidos sentimientos de nostalgia y el anhelo de vivir en comunidad. Puede no ser el lugar donde nos hallemos totalmente en casa, pero es donde nos sentimos menos desamparados” (Berger y Neuhaus, 1996).

Entre los años 1960 y 1970 la población Caupolicán vive un proceso de urbanización, a través de los siguientes adelantos:

  • Instalación de grifos públicos de agua gratuita en el año 1960.
  • Instalación del sistema abrómico de servicios higiénicos (Barriles). 1960
  • Instalación de arranques de agua domiciliarios, 1962. Con sistema de trabajo voluntario por parte de los comités de cuadra para hacer las excavaciones.
  • Instalación del alcantarillado, con trabajo voluntario de los Comités de cuadra para las excavaciones.
  • Arreglo de las calles Manuel Rodríguez y Genaro Gallo con tierra colorada para que pudiese transitar la locomoción colectiva y los taxis,
  • Instalación de alumbrado público y arranques domiciliarios de luz eléctrica en 1965.
  • En 1969 el alcalde Jorge Soria regularizó la situación de los vecinos entregando los títulos de dominios.
  • Llegan los teléfonos comunitarios 1969.

En la década del 70´y 80´ la Población Caupolicán vive los rigores de la dictadura militar, es un sector que por sus orígenes es tildado como comunista, por lo tanto la represión se hace presente. El clima sombrío de aquellos años se agudiza aun más con la llegada de la droga (pasta base de cocaína) la que se propaga rápidamente descomponiendo el tejido social del barrio. En este contexto de marginalidad la comunidad Cristo Rey, apoyada por los padres franciscanos y la Caritas Chile, instala un comedor solidario en calle Libertad con 9° (Arturo Pérez Canto) donde concurren especialmente las y los niños a tomar un vaso de leche con un trozo de pan. En este periodo serán los bailes religiosos los que capten los deseos de participación de las y los vecinos.

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Imagen N° 6: Integrantes Baile Religioso Morenos de Alí Babá

En los años 90´ y con el regreso de la democracia, la Junta vecinal N° 10 Caupolicán recobra su vigencia jurídica. Desde las nuevas políticas públicas se promueve la organización y participación de las y los vecinos. Aparece el fenómeno de los fondos concursables de proyectos, a través de los cuales las organizaciones apalancan recursos para sus actividades. Sin embargo, se mantienen las estrategias solidarias de gestión de recursos: las lotas, rifas y platos únicos, son las escusas preferidas para reunir recursos y encontrarse como comunidad.

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Imagen N° 7: Integrantes Baile Religioso Gitanos de Santa Rosa, 2015.

Ya en siglo XXI la Población Caupolicán posee un denso tejido organizativo; la junta vecinal, los clubes de adultos mayores, los bailes religiosos, clubes deportivos, comunidades cristianas (católica y metodista) y un recién fundado Centro Cultural Caminos, aportan a la población diversos contenidos y actividades. Es en estas organizaciones donde las y los vecinos encuentran parte del sentido de sus vidas.

Hoy por hoy vivir en la Población Caupolicán es estar en un territorio que se ha reencontrado con su pasado pampino, que valora su identidad, que participa y cuida sus organizaciones y donde el “soy de la Caupolicán” resuena cada día con mayor orgullo.

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Imagen N° 8: Pasacalle Marionetas Gigantes Pampinas del Centro Caminos, 2014.

Bibliografía
  • Berger, Peter Neuhaus, Richard John, 1997 “Potenciar al ciudadano. El Rol de las estructuras intermedias en las Políticas públicas. Revista de Estudios Públicos. Santiago, Chile.
  • Garcés D., Mario, 2011 “Los pobladores durante la Unidad Popular: Movilizaciones, oportunidades políticas y la organización de las nuevas poblaciones”. Tiempo Histórico N° 3 /37-53/. Santiago, Chile.
  • Guerrero Jiménez, Bernardo, 2002 “Iquique es puerto”. Jote Errante – Ril Editores; Iquique, Chile.
  • Pinto Madariaga, Francisco, 1998 “Iquique una pilsener en el desierto”. Fundación Crear; Iquique, Chile.