Nuco. "-¡Ja, ja, ja! –barbotó un borracho tirado por allí, restregándose los ojos-. ¡Baila conmigo este bailecito, oye, Yerba Luisa, mira que me estoy muriendo por tus encantos!...

-¡Ja, ja, ja!

-¡Je, je, je!

-¡Carajo con el maricón!

-¡Ay, qué groseros que están estos brutos! –protestó el Yerba Luisa-. ¡No bailo, ni bailo!...¡La verdad, no hay como los marineros! ¡Estos pampinos no sirven ni para remedio!...

-¡Mecón!... ¡Carajo! –exclamó un entusiasta-. ¡A sobajear mujeres bajamos de la pampa, que harta falta nos hacen sus cositas!... ¡Con nucos ni a misa, carajo!...

-¡Ay! –se dolió femeninamente el Yerba Luisa" (La Luz Viene del Mar. Nicomedes Guzmán, 1963: 116).