Tahalí. "Pero, desde que Virginia descubriera su belleza en el azogue arrugado del viejo espejo, ¡qué de sensaciones dulces no le envolvieron el alma y el cuerpo! Le gustaba su rostro, donde los ojos eran dos grandes y almendrados lagos de bruma misteriosa saturada de naciente y tierno musgo, contra un fondo redondo de alba concentrada. Le agradaba su boca, conformada de tal modo que los labios parecían dos gaviotas rojas, raudas y delgadas que hubieran comenzado a armarse en pleno vuelo, cuando la una descendía tras la frescura azul y espesa del mar y la otra buscaba altura, al encuentro de una estrella filante caída del tahalí mismo de Orión" (La Luz Viene del Mar. Nicomedes Guzmán, 1963: 33).

Tambo. "-¡Ojito! ¡Ojito! –aullaba un chiquillo, corriendo detrás del camión a todo lo que daban sus flacas piernas.

-¿Qué querís? –lo interrogó el pioneta, que iba colgado de la parte trasera.

-Un… un… -acezaba-. Un encargo.

-Párale, párale, que es el hijo de la dueña del tambo" (Los Pampinos. Luis González Zenteno, 1956: 164).

Tarasca. "Los pocillos mediados de tinto, no tardaron en circular y ello bastó para que el juego se interrumpiera definitivamente.

-Asperón está –comentó Ureña paladeando el líquido.

-Qué sabe usted de asperón –le replicó la dueña de casa, con los brazos en jarra-. Primero hay que saber tomar y después abrir la tarasca. ¿Cómo lo encuentra, ño Timbero?" (Los Pampinos de Luis González Zenteno, 1956: 186).

Timbero. "-¡El jorobadito!

-El nueve. ¡Espérese! ¡Espérese! ¡No tan ligero! ¿No ve mi hijita, que mi compañero se me queda atrás?

-Que no sea maniado –comentó la joven, deteniendo la mano dentro de la bolsa-. ¿Ño timbero! –cantó, después de una pausa.

-¡Terno! –gritó alborozado uno de los jugadores, recogiendo un puñado de fichas" (Los Pampinos. Luis González Zenteno, 1956: 184).

Tinca. "…No logró interesar. Parecía un chorro de agua fría cayendo de un estanque. Cuando terminó, le agradecieron con ligeros aplausos.

-A continuación, hará uso de la palabra, el compañero Triviño, de la…

-¡Bravo!

-¡Pónele tinca, ñatito!

Triviño les dio un alimento más estimulante" (Caliche. Luis González Zenteno, 1954: 179).

"Tiznados". "-No hay duda de que algo sucede, porque sigue cayendo gente.

-Peones de cuadrilla, derripiadores, chancheros, particulares…

-Hasta los "tiznados" salen de la maestranza más temprano.

Jenny sonrió al oir el apodo general para herreros, fundidores y mecánicos. Pero quiso continuar en silencio. Ella conocía el secreto. Por la mañana, al salir de la casa con su padre, habían divisado una banderita roja, allá, al terminar una corrida de las casuchas de hojalata" (Tamarugal. Eduardo Barrios, 1944: 39).

Tocuyo. "Del interior del galpón venía el ruido desacompasado de los martillazos. Había una revoltijo de mudanza o funeral. Bambalinas desgarradas batían sus lenguas burlonas en el escenario. Barra, de rodillas en el suelo, escribía sobre una tira de tocuyo, la frase sacramental. "Trabajadores del Mundo: ¡Uníos!" (Caliche. Luis González Zenteno, 1954: 177).

Tranque de Caritaya. "-…Los productos de la tierra son los más nobles. Irrigar la pampa sería la gran solución. Eso debía haber hecho el gobierno.

-Trató de hacerlo.

-Pero se quedaron a medio camino como de costumbre. Ahí está ese tranque de Caritaya. ¿De qué sirve?

-¿Lo conoces tú? –preguntó el Laucha.

-He oído hablar de él" (Caliche. Luis González Zenteno, 1954: 302).

Trapichero. "Varios perros enormes, feroces como leones, salieron a ladrarle al camión y lo persiguieron largo trecho. Tenían pelaje plomizo, ojos de fuego y fauces arsenicadas.

-¡Que horror! –comentó asustada ella.

-Son del trapichero de la Patria –declaró Turse-. Cuidan los explosivos. ¡Y no hay duda que lo hacen bien! Antes se perdía mucha dinamita" (Caliche. Luis González Zenteno, 1954: 17).

Trémulas. "Los oídos de Virginia se tendieron súbitamente y pensó ella en el alma del muerto. Se volvió, deteniéndose. Su mirada ahondóse dispuesta a chocar con las avanzadas trémulas del sonido. El mar cantaba y los rumores se confundían. Por sobre el caserío de El Colorado, chato y mísero, de viejos ranchos y edificios de madera ennegrecida, mordida por el yodo, la sal y las emanaciones metálicas, la torre de San Gerardo, obscura también, se mimetizaba con los matices tristes y fatales del barrio mismo, se elevaba con timidez contra los cerros, o, acaso, más que con timidez, con voluntad hermética y apasionada, de acercar a los cielos la pequeña población que se extendía a sus plantas" (La Luz Viene del Mar. Nicomedes Guzmán, 1963: 59).

"Tren longino". "A esta hora ya va Virginia saltando los rieles y los durmientes del "tren longino", por el lado en donde se alza la animita del viejo Petronio, camino del mar -¡su mar!-, descalza, bella, oronda, vibrante, amén de alegre y solazada de prietos bullicios espirituales" (La Luz Viene del Mar, 1963: 18).

Trifulca. "-¡Es un abuso, un abuso! –gritaban al unísono-. Necesitamos nuestras fichas. Qué se han creído.

Garrido que llegó en el último tren costero, se encontró con la trifulca.

-¿Qué pasa? ¿Qué pasa? –se informaba.

-Que otra vez nos jeringuean. No hay fichas, dicen para pagar los alcances” (Los Pampinos. Luis González Zenteno, 1956: 262).

Trinquis. "-¡Pucha! Verdad. Esto es una heladera –respondió Garrido-. Si no es por el trinquis que le pusimos anoche, yo me congelo.

-No me lo recordís. –Y eructó.- Tengo la boca como hiel.

Se vistieron y salieron. El día luchaba aún con las sombras" (Los Pampinos. Luis González Zenteno, 1956: 180).

Tursi (Personaje de la novela). "El camión cruzaba la pampa como un monstruo robusto, como un poderoso y gigantesco animal pleno de palpitaciones, de quejas, de siseos, de chirridos, que borraban de vez en cuando las explosiones del tubo de escape. La carrocería de madera iba un tanto dislocada, forcejeando con la pesada y suelta carga de tambores con combustible que Tursi llevaba a Santa Rita o California. El hombre guiaba el volante en mangas de camisa y los barrenos de sus ojos perforaban la huella blanca que los faroles del vehículo redescubrían" (Caliche. Luis González Zenteno, 1954: 5).