Versaina. "Chapaleaban en la retirada los remos, impulsados por la fuerza poderosa de los hombres. Chillaban las chumaceras, puestas a prueba por la energía experta en el despliegue. Las embarcaciones se perdieron luego entre dos barcos de gran calado. Desde lejos se allegaba a los tímpanos una versaina graciosa, de entonación indígena:

Vamos a la plaza, /¡ay, palomita!, /que hay mucho que ver, /¡ay, palomita! Un indio llorando ¡ay, palomita!, y al amanecer ¡ay, palomita!" (La Luz Viene del Mar. Nicomedes Guzmán, 1963: 129).

Veterruga. "-Anímate. A lo mejor, resultas. Allá va mi comadrita. ¡Comadre zorra –gritó agitando el sombrero-, pórtese bien, mire que si no la fleto!

En el camión delantero, una mano agitaba un pañuelo.

-¡Esta veterruga! Lo único que le afea es la cara. Si no fuera por eso, sería bonita. ¡Ja ja!

Sus cuchufletas mantenían a los viajeros en constante hilaridad" (Los Pampinos. Luis González Zenteno, 1956: 190).

Virgen de La Tirana. "No por sinrazones ni por instancias sentimentales la región desvivíase una vez al año a fin de arrebañarse alrededor de la inerte y sin embargo milagrosa pastora de llamas que era la Virgen de La Tirana. Sobre la población tarapaqueña y de inmediatos y lejanos lares la influencia piadosa tremolaba de tal modo, que el tiempo mismo se hacía rígido para conglomerar en un solo aliento los impulsos de la fé" (La Luz Viene del Mar. Nicomedes Guzmán, 1963: 284).

Volantusa. "-Chismes de mujeres. Basta.

-Claro. Porque son envidiosas y alguna tendrá celos… Se imaginan quizá que la señorita Jenny es una volantusa y que usted se la pone por los ojos al Hombre…

-Basta, don Bartolo. Siga usted a sus quehaceres.

-Dispense.

-No hay de qué. Y si oye algo más, no me lo cuente. De otro modo, dejaremos de ser buenos amigos" (Tamarugal. Eduardo Barrios, 1944: 80).