Zampa. "-No te queda nada ya. Se acabó –contestó el chiquillo.

-¡Pucha, oh! No me estis jugando a moro. Pásate una.

-No le diga que no hay? Cómo va a haber si usted se las zampa de un trago.

-¿Y vos te enojai por eso? –preguntó, palmoteándole la espalda.

-No. ¿Por qué? Lo suyo no más se toma. ¡Cuidado! No se vaya a resbalar" (Los Pampinos. Luis González Zenteno, 1956: 160).

Zangolotearon. "-…y le pegó tanto, pero tanto –y acambuchaba su trompa de marrana-, que tuvo que salir doña Corazón y quitársela a tirones –sus ojos se zangolotearon como dos huevos duros-. Y un indio tan feo , tan negro, ¡poto de tintero!, que no podrá nunca compararse con su digna y hermosa mujer. ¡Smith! Se llama Smith, el bolivias mantas, cuando ese es apellido gringo" (Caliche. Luis González Zenteno, 1954: 248)