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Formó parte del Cuerpo Voluntario Británico de América Latina

 

 

Un chileno que integró las filas del Cuerpo de Ingenieros Reales de Jorge V de Inglaterra, fue sepultado recientemente, en el cementerio de Antofagasta. Tras el nombre del iquiqueño Tomás Guillermo Clarke Gough, hijo de padre inglés y de madre irlandesa, hay una historia novelesca.
Trabajó en el Departamento de Contabilidad del Ferrocarril de Antofagasta a Bolivia, donde fue auxiliar de secretaria. Era muy joven y manifestaba frecuentemente sus deseos de cambiar de ocupaciones, conocer otros trabajos, vivir nuevas experiencias.
Se fue a Mejillones donde recibía y despachaba la carga de los buques que recalaban en ese puerto. Más tarde, trabajó en la empresa Buchanan Jones Co. Después fue cajero de la Casa Iteubel.

A BORDO

Los cambios de ocupación se suceden con mayor rapidez. Se le vio después a bordo de naves de la Compañía Inglesa de Vapores que realizaban viajes entre Valparaíso y Palta (Perú). Fue sobrecargo y oficial de bodega.
En 1913 volvió al Ferrocarril de Antofagasta a Bolivia, donde se desempeñó como nivelador de líneas y ramales.

 

LA GRAN GUERRA

1914. Estalla la Primera Guerra Mundial. El continente europeo se inflama por todos los costados y de todas partes también llegan combatientes. Un año más tarde, cuando el fragor de la batalla era realmente intenso, el joven Clarke renunció a su puesto en el FCAB y partió a Liverpool, donde formó parte del Cuerpo Voluntario Británico de América Latina. Allá se encontraría con su hermano Willie, también iquiqueño, quien reside actualmente en Rancagua.
Mientras tanto, en Iquique, una joven serenense quedó rogando por el regreso del soldado: era su novia, Juana Ramírez País.
Un sobrino de ella. Edgard Pais Mendoza, agrega un dato singular: “Ella esperó el regreso de su novio vistiendo una promesa que hizo a la Virgen del Carmen”.
Edgard Pais trabaja actualmente como oficial de Aduana.
La Virgen cumplió. El matrimonio Clark-Ramirez se celebró en Iquique en enero de 1920. El novio vistió su uniforme del Cuerpo de Ingenieros Reales.
Pero antes de llegar a esa ceremonia ocurrió nada menos que una guerra mundial en la que tomó parte el iquiqueño andarlego. “Siempre tuve los zapatos llenos de hormigas”. Solía decir para indicar su constante afán de aventuras.
Gracias a sus conocimientos de topografía, adquiridos en el norte chileno, además de haber trabajado en la construcción de líneas férreas, fue destinado al Cuerpo de Ingenieros Reales. Destacado en Francia.

 

MUCHA PEGA

Tomás Guillermo combinaba el fusil con implementos de trabajo. Después de cada bombardeo a sus trincheras comenzaba a preparar las herramientas para repararlas. De pronto había que reparar las líneas férreas por donde pasaban los convoyes que surtían de provisiones a los combatientes. Los Ingenieros Reales se trasladaban bajo un intenso fuego. La historia de cada soldado y de cada país se escribía con fuego y sangre.
Jaime Yáñez Vergara, ahijado de Tomás Guillermo Clarke, nos muestra un álbum donde hay muchas fotografías, cartas, recortes y otros recuerdos del combatiente. Unos recortes de “El Mercurio de Antofagasta”, (“Ocurrió hace 50 años) se refieren a las acciones bélicas de la Primera Guerra Mundial: “Las tropas británicas atacan en grandes extensiones entre las ciudades de Lens y Saint Quentin, incluyendo la cima de Vimy...”. Los lugares geográficos están subrayados y al margen Clarke colocó “Aquí”, señalando los puntos donde estuvo. Hay una verdadera colección de estos recortes, llenos de indicaciones.

 

HERMANO PRISIONERO

Leemos una carta. Está fechada en Londres el 27 de junio de 1918, dirigida a la señora James Clarke, madre del entonces soldado, quien residía en Mejillones.
“Estimada señora –dice la carta- Hemos decidido informarle, a través de Duncan Fox y Compañía, que su hijo Willie fue hecho prisionero de guerra en Cassel, Alemania, pero nosotros hemos logrado adoptarlo en el sentido de enviarle alimentos y su correspondencia. Esto significa que recibe mensualmente seis encomiendas, además de ocho libras de pan quincenalmente. Las encomiendas contienen toda clase de alimentos, como leche, carnes envasadas, pescado, té, galletas, azúcar, etc.
“Sentimos mucho no poder hacer nada para que su otro hijo (Tomás Guillermo) sea enviado a Chile. Tendrá que esperar el término de la guerra lo cual esperamos sea pronto.
“Estoy junto a usted en los terribles momentos de ansiedad que deben sobrecogerla pero usted debe –estamos seguros- sentirse orgullosa de que sus dos hijos estuvieron entre los primeros en ofrecerse de lleno en esta lucha por el Derecho y la Libertad. Cada uno de ellos en un héroe.
“Sabemos que estos excelentes voluntarios se ubicaron entre nosotros y las armas alemanas.
“Por favor, no vacile en enviarnos cualquier cosa que usted desee hacer llegar a sus hijos. Sinceramente a Guthrie Reid, Anglo-Soud American Central Dep.-
Cerramos el álbum. Su ahijado, quien trabaja también en el Ferrocarril de Antofagasta a Bolivia, señala: “Falleció tranquilamente luego de una enfermedad propia de la vejez. Siempre conversaba sobre la guerra y tenía muchas anécdotas. Su lema era “Los viejos soldados nunca mueren”.
El Cónsul de Inglaterra John Macfarlane hace un breve comentario: “Fue un gran hombre”.

La Estrella de Iquique
13 de mayo de 1969, página 2