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(...) esas mujeres matillanas de fines del siglo XIX, merecen con creces un gran reconocimiento público de su esforzada labor, y que en el templo de Matilla, se coloque una placa recordando a las generaciones que fueron las mujeres matillanas que trabajaron y terminaron el admirado templo de San Antonio de Padua, en el histórico Oasis de Matilla

Mujeres matillanas y la reconstrucción de la iglesia

Enrique "Chacho" González, destacado habitante de Matilla, oasis ubicado a 134 kilómetros al interior de Iquique, sostiene que la comunidad tiene una deuda con las antiguas habitantes del lugar, porque ellas reconstruyeron en pasado la iglesia de la localidad, que fue afectada por tres terremotos, grados 8,5 en la escala de Richter. González sostuvo que está registrado en la historia de Matilla el tremendo esfuerzo que realizaron las mujeres del pueblo para levantar de nuevo su iglesia. Los hombres no pudieron hacerlo porque en aquellos años, ellos laboraban en las oficinas salitreras. "Chacho" González, sostuvo que en este contexto, el ingeniero chileno Francisco Risopatrón, al visitar la provincia de Tarapacá en el último decenio del siglo XIX, y al publicar su obra "Diccionario Geográfico de las Provincias de Tacna y Tarapacá", en relación a Matilla refiere, lo primero que hizo fue detallar la ubicación del lugar. "(Matilla) es un pueblo al sur oeste de Pica, por los 20° 31’ 22” de latitud, sobre una loma a la derecha de Quisma y es regada por agua de socavones. Cuenta con una población de 1.000 habitantes, dista de Pica 3,5 kilómetros y 134 de Iquique. La iglesia tiene la particularidad de haber sido costeada por el pueblo, como también su completa ornamentación que es formada de tabiques con caña revocados con tiza y cal".

González, agregó, que de acuerdo a los antecedentes que tiene, la iglesia fue terminada por las mujeres de Matilla, trabajando personalmente en ella, tomando una o más pilastras cada familia o grupo. Del mismo modo recordó que este valioso aporte de la obra de Risopatrón, nos revela una maravillosa historia de emprendimiento y esfuerzo, de estas mujeres matillanas que en el siglo IX. "Después que el grandioso templo español de Matilla, calificado por el explorador Williams Bollaerth, que lo visitó alrededor de 1.825 junto a Jorge Smith, como una construcción imponente, colapsara con los grandes terremotos de 13 de agosto de 1.868 de 8,5 ° Richter, 9 de mayo de 1.877 de 8,5 ° Richter y definitivamente el 23 de enero de 1.878 de 7,9° Richter".

Junto con lo anterior, recordó que de inmediato, la comunidad matillana comenzó a generar esfuerzos para levantar nuevamente su templo dedicado a San Antonio de Padua y restaurar su torre campanario que resistió pese a la violencia de los sismos. "Así fue contratado el arquitecto español radicado en Argentina José María Arias, quien la diseñó utilizando en ello parte de algunos muros rescatados como también el retablo de piedra y tiza de su altar mayor. Pero la obra se vio afectada y suspendida por efectos de la Guerra de 1.879, toda vez que en esa época, Tarapacá pertenecía a la República del Perú y por ende la población matillana era peruana". Precisó Enrique González, que en esas circunstancias, las mujeres del oasis, tomaron la obra en sus manos, organizándose en cuadrillas y trabajando personalmente en la construcción hasta terminarla, lo que considera un extraordinario ejemplo de esfuerzo comunitario, de un grupo de mujeres. "Pese las consecuencias de la reciente guerra librada, decidieron contar con aquel tan querido templo para su pueblo y comunidad, obra de gran belleza y valor arquitectónico, que posteriormente fue declarado en la década del cincuenta, como Monumento Histórico Nacional. No es justo, que la obra de estas anónimas mujeres matillanas siga en el desconocimiento y olvido de la gente, y por el contrario debe darse a conocer y aquilatarse en su gran valía, como un ejemplo único en su especie, de lo que la fuerza y persistencia y sobre todo el amor de las mujeres por su tierra y gente, puede llegar a lograr". Por último, "Chacho" González, afirmó que esas mujeres matillanas de fines del siglo XIX, merecen con creces un gran reconocimiento público de su esforzada labor, y que en el templo de Matilla, se coloque una placa recordando a las generaciones que fueron las mujeres matillanas que trabajaron y terminaron el admirado templo de San Antonio de Padua, en el histórico Oasis de Matilla.

Texto de Mario Vergara
Crónica del Diario "El Longino", 7 de marzo de 2016