I

Extraña como un bárbaro paisaje 
descubierto en un muro arqueológico...
duerme la Pampa su sopor salvaje
soñando un cataclismo geológico!
Viuda del mar que la arrojara un día
como hembra infecunda e histérica...
ella ha sido una sierva muda y fría
abandonada en el confín de América!
De sus viejos amores submarinos
le quedan las arrugas en el vientre.
Atesora depósitos salinos
en donde quiera el "cateador" se encuentre!

                       II
Como grandes colmenas laboriosas
se yerguen las enormes Oficinas...
semejando prisiones misteriosas
de un vasto Imperio convertido en ruinas.
Sólo una tropa de dispersos montes
que las sequías convirtieron sierras,
levantan los rastreros horizontes
de aquellas áridas salobres tierras!
Nunca el aroma de una planta verde
embalsamó los aires del Desierto.
Ni una avecilla que al cantar recuerde
los ecos mudos de un pasado muerto.
Sólo el viejo huracán su melena azota
sobre los flancos de las sierras mudas...
Como un velero con la quilla rota
sobre las playas de la mar, desnudas!
                       
                        III
Allí trabaja la inhumana gente
luchando a brazo con la costra dura...
El sudor baña la tostada frente
 y tiembla la viril musculatura!
El sol desgrana su millón de flechas
sobre la inmensidad de la llanura
Y en las espaldas, al caer, derechas,
producen escozor de quemaduras!
Ataca el barretero con empuje
la mancha salinosa que adivina...
A cada golpe su espinazo cruje...
y la barreta en el costrón rechina!     
Hecho el barreno circular y hondo
se carga de traidora dinamita...
que al explotar arranca de su fondo
hasta la roca riva que dormita!
A una cuadra de altura del suelo
parece la gigante bocanada...
un estornudo que lanzara al cielo
la fauce de la Pampa acatarrada!
El torbellino de guijarros crece
cayendo al páramo recién abierto...
Así el lugar de la labor parece
erupción de un volcán en el desierto.
Queda rota la ansiada calichera  ...
desfloramiento de senil entraña.
Monstruo devorador de carne obrera,
llaga de la llanura y la montaña!
Ahí el pampino agotará sus bríos...
Ahí su frente se pondrá ceñuda,
mientras el sol de cálidos estíos
le quemará entera su piel desnuda!
Ahí los siervos de la edad moderna,
blandiendo el combo más de quince horas
sufrirán reumatismo en cada pierna
trabajando en las noches sin auroras!

                             IV
Las dos de la mañana apenas son
y bajo el viento del invierno helado...
a su faena se encamina el peón
baja la frente, la Esperanza al lado!
Silba el "pampero" por la noche negra
Cada paso retumba en los salares... 
La idea de ser libre sólo alegra
 esas almas preñadas de pesares!
Y en medio de la noche infame y larga
parecen los obreros trabajando...
tristes forzados cuya vida amarga
llena de angustias están soportando.

                           V
Las pálidas mujeres de la pampa
envejecen de anemia y de clorosis...
Y la que el vicio en su avidez no zampa
se la engulle la cruel tuberculosis!
El Campamento que al obrero asila
- nueva prisión de "criminales natos"-
produce la impresión en la pupila
de un cementerio trajinado a ratos...
El Alba, cuando el frío resquebraja
la dura costra del caliche infame,
no siente el jornalero que trabaja
de sus chicuelos una voz que llame.
 El hielo que a los hombres aletarga,
traspasando la vieja calamina,   
cala toda la noche, negra y larga,
los huesos de la prole que germina   .

                           VI
Así es el campamento en el verano
cuando el sol evapora el aire seco...
un enervante cocimiento humano
que hace de cada niño un gran muñeco
Allí la raza su vigor agosta...
en la Deportación del campamento.
Las piernas flacas y la espalda angosta,
arrastran un deforme Pensamiento!
En cada rostro de mujer u hombre
la darwiniana adaptación refleja,
de los desiertos la expresión sin nombre,
sin alegría, sin amor, ni queja!
Todo es ahí momificante y gris...
Nada produce novedad alguna
Aquello es un exótico país,
imperio de la Fiebre y de la puna!
                        
                          VII
Cerca del campamento presidiario...
elévase la grande Instalación
que amasa del pulmón proletario
el hígado grasiento del "patrón."
La maquinaria poderosa y fuerte,
Y los cachuchos de insaciable boca...
donde hace hervir hasta el vapor la Muerte
al desgraciado que su turno toca!
La sal preciosa está ahí en acopio...
La ha visto el jornalero cada año
dejando estéril el terruño propio
ir a dar vida al continente extraño!
El enorme caballo de Vapor
arrastra jadeando con su carga
y queda como fin de la labor
una columna de humo negro y larga.
Así concluye la faena ruda
con el pito del tren que silba ronco
Mientras la pampa bajo el sol desnuda
parece una serpiente al pie de un tronco!

                         VII
Tal es la vida del Desierto cálido;
tal es la noche del Desierto frío!
Como es la cara del obrero, pálido,
como es el alma del patrón impío!
Así los años por su frente bajan
sin que su noble corazón se aflija.
Cuando los huesos, de crujir se rajan,
en un "cartucho,"su ilusión se fija.
Mientras el rico salitrero llena
los grandes barcos de salino grano...
y ve juntarse, sin afán ni pena,
un ciento de millón en cada mano!

                         IX
El Sol en el Desierto reverbera
y bajo el soplo de sus mil alientos,
se parece la Pampa a una ramera
 entregada a impuros pensamientos!
El Capital de sus entrañas goza
con imprudente refinada calma
Mientras al frente de la pobre choza
la autoridad le prostituye el alma!

                         X
Fue agotada la dura "calichera"
El pobre diablo a su presidio torna
Y halla en el hogar la prole entera
que la miseria contra él soborna!
No crece en el erial una callampa
El agua no humedece las arenas
Y el rojo Sol de fuego de la Pampa
evapora la sangre de las venas. 
A lo lejos parece la Oficina
un hormiguero de labor constante.
Y el campamento gris de calaminas
un "bocado"en el vientre de un gigante!
Queda en pie la infernal explotación
donde pena el obrero noche y día,
donde el parásito voraz "patrón"
sus tentáculos ve en la Pulpería.
Y el calichero que la sangre suda,
la realidad de Prometeo encarna
sobre la pampa bajo el sol desnuda
como una piel comida por la sarna!

                          X
¡Oh, Servidumbre del Salario libre!
¡Puñal de oro que la vida arranca!
¡Haz que tu víctima algún día vibre
la Marsellesa de la Raza Blanca!

Autor: Alejandro Escobar y Carvallo, 1906. Tocopilla

Hay diferencias notables, como ya lo expresara, entre "La Pampa Esclava" y "La Pampa de Chile," aunque básicamente es el mismo poema. Este último fue publicado en El Pueblo Obrero de Iquique, el martes 21 de diciembre de 1909. Unicamente puedo presumir una razón valedera para los cambios, y pienso que ella es la masacre en la Escuela Santa María. El poema que el lector tiene a mano, fue escrito en 1906. Un año más tarde, Escobar y Carballo (1877-1966) uno de los más dedicados dirigentes de la clase obrera, compañero de Recabarren en sus luchas (hay una foto con él, cuando lo visita en la cárcel de Tocopilla), no puede menos que cambiar el tono de sus versos y elevar su protesta. Obsérvense los cambios en la versión de 1909, cuando agrega la estrofa XII, 

El Extranjero de mirada altiva
es el tirano de la Pampa hollada!
¡El es la causa que el chileno viva
esclavo mísero en su tierra amada!
¡Oh, servidumbre del Salario libre.
puñal de plata que la vida arranca!
¡Haz que tu víctima algún día vibre
la Marsellesa de la Raza Blanca!
¡Deja que el Pueblo su poder recobre
y rompa las cadenas que le oprimen!
¡No habrá en la Pampa un calichero pobre
ni aventureros que enriquezca el crimen!
¡Alzate, Pueblo, a tu sin par destino,
como Cristo a la cumbre del Calvario!
¡La Redención del varonil pampino
hará mañana a Chile igualitario!

El uso enfático de las exclamaciones denota la ira de la voz hablante, la impotencia del líder obrero. La acusación directa al extranjero, tiene su base entonces en lo sucedido en el Iquique del 21 de diciembre, cuando los intereses salitreros, en su mayoría ingleses y alemanes, conjuntamente con los nacionales, logran que el ejército ponga fin a la huelga.

Alejandro Escobar está comprometido ideológica y políticamente con lo que acontece en la pampa. Además ya se han producido hechos y situaciones entre el capital y el trabajo que transforman al obrero en esclavo de la pampa. Por eso las "Oficinas/semejan(do) prisiones misteriosas/de un vasto imperio convertido en ruinas." Es una imagen surrealista en la que el trabajador es atacado inmiseriocordiosamente por "el sol (que) desgrana su millón de flechas/ sobre la inmensidad de la llanura." No menos dantesca es la imagen de "los obreros trabajando/ condenados que Dios, por suerte amarga,/ tuviera en el infierno, castigando!"

Tomado de Pedro Bravo Elizondo y Bernardo Guerrero, 2000.
"Historia y Ficción Literaria sobre el Ciclo Salitrero en Chile".  Universidad Arturo Prat. Iquique. Chile