La Pampa como le decimos al desierto, concepto que nos evoca algo tan desolado y árido es también sinónimo de vida, de gente, de recuerdos, de danza, de fe... de sentir. La Pampa salitrera ha sido el escenario en donde gran parte de lo que somos como Tarapaqueños se ha forjado, en donde varias generaciones de aquellos orgullosamente llamados "pampinos" han dejado su legado y su vida, trabajando en las calicheras, bailando movidos por la fe en la Chinita o cultivando la tierra en donde supuestamente no crece fruto alguno. La prensa también da testimonio que en este seco lugar llamado La Pampa ha crecido un sin número de historias y vivencias de la gente pampina.

"El Gaviota"
Donan histórico libro de faenas de jornales utilizado en la oficina Iris.